Durante muchos años, y creo que hasta que abrió la Fábrica Moritz Barcelona, el Vaso de Oro ha sido la cervecería que ha servido más cañas por día de la ciudad. Y, además, era de las pocas que se tomaban, y se toman, interés en servirla bien: escanciado calmado, en tres golpes, dos dedos de espuma densa, mínima burbuja y temperatura adecuada.